
“El ser humano es la naturaleza formando conciencia de sí misma”. De esta forma comienza uno de los textos más importantes del anarquismo, “EL HOMBRE Y LA TIERRA”, escrita por el ninguneado científico, perseguido y expulsado revolucionario Eliseo Reclus, el último de los más grandes geógrafos de los siglos XIX y XX. Reclus, autor de cientos de miles de páginas científicas sobre geografía física, urbana, ciencias terrestres, antropología y de lo que hoy podríamos denominar ecología, es también quien propuso una de las más claras y profundas definiciones de lo que entendemos por Anarquía, al señalar que ésta es “la máxima expresión del orden”.
Desde esta perspectiva, las ciencias naturales han constituido un área central para el pensamiento libertario. El desarrollo técnico que ha alcanzado la sociedad, nos hace preguntarnos por aquellos métodos sobre los cuales la tecnología actual se multiplica y ejerce su fuerza. Adentrarse, por lo tanto, en el pensamiento científico anarquista no sólo constituye un reto intelectual a inicios del siglo XXI, sino también uno de tipo organizacional y práctico en la medida que nos preguntamos ¿cómo rehabilitar, renovar, reconstituir, contemporaneizar, organizar, la ciencia anarquista? Desde los actuales problemas de organización industrial y de distribución a gran escala, de uso o protección del medio ambiente hasta las posibilidades de cooperación y colectivización en pequeño y mediano grado deben ser abordados cuanto antes desde miradas integradoras, que abarquen áreas tan diversas como la filosofía, la ciencia y los estudios espaciales para así provocar la discusión, formándonos ideas acerca del significado de la ciencia anarquista, llevándola a la práctica, colocando en discusión los conceptos de orden, vida, naturaleza y ciencia.

A un siglo de la edición de este notable libro, “EL HOMBRE Y LA TIERRA”, traducido y editado por la Escuela Moderna de Barcelona, nos pone en aviso en cuanto que el anarquismo es éticamente humano, natural y geográficamente posible.
Por este motivo, el viernes 7 de octubre, el Grupo de Estudios José Domingo Gómez Rojas realizó una jornada de estudios libertarios enfocada al desarrollo de distintos aspectos del pensamiento humano desde el ideario ácrata.
Esta jornada se inició con un ejercicio de lectura colectiva en el cual se leyó en conjunto diversos fragmentos de “EL HOMBRE Y LA TIERRA”, con el propósito de asimilar y comprender la visión que Elíseo Reclus propone de la interrelación de estos dos conceptos. Luego se realizaron tres charlas que articularon algunos aspectos del pensamiento anarquista desde las reflexiones propias de sus disciplinas: la filosofía, la ciencia y la geografía.
Las charlas comenzaron con filosofía o, más específicamente, con la moral anarquista: comenzando con la reflexión propia de la moral anarquista, explicada y profundizada por Jean-Marie Guyau y luego por Piotr Kropotkin, nuestra exposición pretendió dar un paso más allá a través de Diego Abad de Santillán, Emilio López Arango y Gustav Landauer, con el propósito de reflexionar acerca del carácter colectivo, y no solamente individual, de la ética anarquista: una avanzada del anarquismo, como diría Salvador Seguí.
La exposición de ciencia y anarquismo fue una introducción al pensamiento científico de Pedro Kropotkin, explicando su profundo optimismo en el desarrollo científico y observando, con ello, las ventajas que existen entre la retroalimentación del pensamiento anarquista y la ciencia. A partir de esto, la exposición se articuló en relación a otros autores como Rafael Barret, Ricardo Mella, Teodoro Antilli y Jacques Ellul para reforzar y explicar el carácter experimental, científico y no dogmático de la anarquía.
La charla de geografía centró sus esfuerzos en desarrollar una visión y caracterización de las ideas fundamentales del anarquismo geográfico en cuanto sobrepasa el materialismo histórico y dialéctico para volverse espacial y ecológicamente posible, cuestionando de esta manera los métodos y modelos científicos de las ciencias espaciales contemporáneas y promoviendo una ciencia geográfica sustentada en el individuo, la colectividad y la naturaleza.
Por otra parte, tod@s l@s asistentes recibieron un cuadernillo de doce páginas que contenía fragmentos de “El Hombre y la Tierra”. Este material complementario sirvió para leer conjuntamente y citar durante las exposiciones. Se puede descargar o leer online haciendo click en la imagen:
Esperamos que esta jornada de estudios sea el inicio de varias jornadas que giren en torno a grandes obras del anarquismo que, al igual que “El Hombre y la Tierra”, ameritan ser repasadas hoy en día.
Algunas capturas del final de la jornada:
Cuadernillo de fragmentos de “El Hombre y la Tierra”
Editorial Eleuterio y Rudolf Rocker
Los lienzos del Grupo de Estudios

















